Un espacio destinado a fomentar la investigación, la valoración, el conocimiento y la difusión de la cultura e historia de la milenaria Nación Guaraní y de los Pueblos Originarios.

Nuestras culturas originarias guardan una gran sabiduría. Ellos saben del vivir en armonía con la naturaleza y han aprendido a conocer sus secretos y utilizarlos en beneficio de todos. Algunos los ven como si fueran pasado sin comprender que sin ellos es imposible el futuro.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Otros 9 egresados del Bop 111 Fortin Mbororé






Este 2017 egresaron nueve estudiantes de la comunidad mbya guaraní Tekoa Fortín Mbororé de Puerto Iguazú. Finalizaron sus estudios secundarios en el Bop 111. Entre los egresados se encuentra, Graciela Moreira, promotora de Salud del Ministerio de Salud Pública, con 34 años. 


En un acto muy emotivo en conmemoración al natalicio de Andresito Guacurarí, en el establecimiento escolar se realizó una despedida a los nuevos egresados, organizada por el equipo docente, directivos y los compañeros del grupo de alumnos del tercer año del Epja, quienes egresan del nivel secundario.

Fuente: Territorio Digital - 30 de Noviembre de 2.017 

La Constitución Nacional Argentina y los Pueblos Originarios



La reforma constitucional de 1994, en su artítulo 75, inciso 17, "reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos" así como "la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan".

Se "garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural" … y "su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten".

Ya la ley 23.302, de 1985, conocida como ley De La Rúa por el nombre de su autor, en su artículo 2 "reconoce la personería jurídica a las comunidades indígenas radicadas en el país", entendiendo "como comunidades indígenas a los conjuntos de familias que se reconozcan como tales por el hecho de descender de poblaciones que habitaban el territorio nacional en la época de la conquista o colonización, e indígenas o indios a los miembros de dicha comunidad"; definición a la que corresponde agregar …"o del establecimiento de las actuales fronteras estatales y que, cualquiera sea su situación jurídica, conservan todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas" tal como lo establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, del año 1989, aprobado por ley 24.071 de 1972 y ratificado en abril de 2000 por el gobierno nacional.

La Constitución reformada en 1994 crea un sujeto colectivo de derecho, la Comunidad Indígena, la que debe ser administrativamente acreditada. La personería jurídica de las comunidades indígenas constituye un sujeto de derecho nuevo. Se trata de una entidad colectiva que le otorga a las comunidades la facultad de adquirir derechos y contraer obligaciones en el marco de sus propios valores y costumbres, del mantenimiento de sus instituciones y formas de organización social, cultural y económica. Establece el derecho a la propiedad comunitaria de la tierra que ocupan tradicionalmente. Respecto a ello, el Convenio 169 establece que "los gobiernos deberán tomar las medidas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente y garantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión"… y agrega "deberán instituirse procedimientos adecuados en el marco del sistema jurídico nacional para solucionar las reivindicaciones de tierras formuladas por los pueblos interesados".

Del análisis precedente se desprende que las comunidades tienen existencia histórica, carácter permanente y no circunstancial, localizaciones determinadas, y no pueden ser creadas ni responder a propósitos ajenos a la existencia real de un colectivo humano reconocido. Las comunidades se asientan tradicionalmente sobre las tierras a las que tienen derecho, y "ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos", según se establece en el artículo 75, inciso 17.



Este artículo constitucional fue uno de los dos únicos aprobados por unanimidad, con un voto emotivo emitido en compañía de múltiples representantes de comunidades de las etnias de todo el país, que constituyo un acto de reivindicación histórica y un abrazo cultural en la diversidad que constituye nuestra nacionalidad.
Estuvieron representados los pueblos Pilagá, Wichi, Toba, Mocoví, Guaraní, Kolla, Calchaquí, Huarpe, Chañé, Tapieté, Chorote, Mapuche, Rankuche, Tehuelche y Ona.

La mayoría de las comunidades que componen dichas etnias todavía hoy siguen esperando la titularización de las tierras que ocupan tradicionalmente, condición esta última que fundamenta su derecho y el justo reclamo que ejercen de manera pacífica y que está enormemente demorado. La ley 21.160 de 2006 que establece la realización del relevamiento de las comunidades existentes, que debieran ser correctamente identificadas, así como las tierras que ocupan tradicionalmente, la delimitación y el establecimiento del estatus jurídico de las mismas que posibiliten su titularización, ha sido reiteradamente prorrogada desde entonces frente a la falta de efectividad en el establecimiento de tales requisitos para saldar esa deuda pendiente. Es necesario tomar con responsabilidad técnica y en los menores tiempos posibles el cumplimiento de la norma.

Este es el escenario en el que se desarrolló este cuerpo normativo, avanzado en la materia, pero con un proceso estancado que hay que poner en marcha luego de años de inacción y hasta de desconsideración y vejámenes hacia quienes reivindican sus derechos.

Existe otro escenario: el de falsos demandantes, usurpación de tierras ajenas, reclamos ilegítimos y violencia criminal ante los cuales el Estado debe actuar con la ley en la legítima e imprescriptible defensa del estado de derecho, la seguridad ciudadana y la paz social.

Fuente
Agencia Telam – 10 de Diciembre de 2.017

Pueblos originarios de Alaska protestan contra extracción de petróleo




El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, implantará una reforma fiscal que abrirá las puertas a las petroleras más importantes del mundo para llevar a cabo perforaciones hidráulicas  en áreas costeras del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico.  

Representantes y líderes nativos del estado norteamericano de Alaska hicieron sentir su malestar ante el edificio del Capitolio para reclamar al Congreso que descarte las perforaciones en el Ártico, proyecto impulsado por el presidente Donald Trump, a través de una cláusula poco conocida, introducida en la versión del Senado del proyecto tributario permite que el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, esté a la disposición para buscar petróleo y gas a través de la perforación hidráulica o fracking.

Cabe resaltar,  que en dicho Refugio convive una gran riqueza en biodiversidad, el mismo alberga osos polares, aves migratorias, renos y muchos animales salvajes, además de ser  también ha sido por siglos morada de pueblos originarios. El presidente norteamericano dio paso a industrias petroleras que desde los años 70 perforan los suelos buscando el preciado oro negro.

Esto dará luz verde a la subasta de licencias de perforación de 1.600 Km2  en la costa del Refugio para recaudar $1,000 millones. Según los cálculos del Servicio Geológico de EE.UU. existen en esa zona cerca de $12,000 millones de barriles de petróleo recuperables.


Extracción pone en jaque al medio ambiente
En el lugar conviven nativos de los pueblos Inupiat y Gwich’in cuyo sustento depende de la caza de renos y ballenas. La medida de Trump desató el furor entre los ambientalistas. El Gobierno de EE.UU sigue apoyando la industria petrolera y gasística en Alaska sin tomar en cuenta los derechos de los pueblos.

“Abrir una pequeña parte del ANWR por un desarrollo responsable de energía creará miles de buenos empleos, mantendrá la energía a precios asequibles para familias y negocios, asegurará un firme suministro a largo plazo de energía, reducirá el déficit federal y fortalecerá nuestra seguridad nacional”, señaló Murkowski, senadora por Alaska.

“Si ni siquiera el Refugio del Ártico está exento de las perforaciones petroleras, entonces ningún parque o bosque será capaz de mantener alejadas estas actividades”, agregó el director de protección de tierras del Sierra Club, Athan Manuel. Co el mismo sentir se manifestaron, en una carta conjunta, altos cargos del Departamento de Interior de los gobiernos de Bill Clinton, George W. Bush, y Barack Obama, los cuales alegan que “algunos lugares son demasiado especiales para que se permita la exploración petrolera”.

“No hay un lugar como el refugio de Alaska, ninguno que merezca más ser protegido para futuras generaciones. Debemos defender nuestra herencia natural y la cultura indígena de Alaska”.

Estas voces y quejas no parecen convencer a un presidente que se ha mostrado escéptico acerca de los efectos del cambio climático, como muestra de que las decisiones tomadas por Trump en materia petrolera se ensancha a otras zonas de  Alaska.

Fuente
Segundo Enfoque – 10 de Diciembre de 2017

Fernando Pessoa, el poeta que era una multitud



Según se creía, Fernando Pessoa, el poeta de Portugal, llevaba otros cinco o seis poetas dentro.

Grafica por Marcelo Saratella

A fines del año 2010, el escritor brasileño José Paulo Cavalcanti culminó su investigación de muchos años sobre alguien que soñó ser tantos.

Cavalcanti descubrió que Pessoa no contenía a cinco, ni a seis: él llevaba ciento veintisiete huéspedes en su magro cuerpo, cada uno con su nombre, su estilo y su historia, su fecha de nacimiento y su horóscopo.

Sus ciento veintisiete habitantes habían firmado poemas, artículos, cartas, ensayos, libros…

Algunos de ellos habían publicado críticas ofídicas contra él, pero Pessoa nunca había expulsado a ninguno, aunque ha de haber sido difícil, supongo, alimentar una familia tan numerosa.

Fuente
Capítulo para el 11 de diciembre del libro Los hijos de los días de Eduardo Galeano.


Calfucurá: El poderoso




Calfucurá -Piedra Azul, en castellano- fue el último Señor de las Pampas que negoció con gobernantes y combatió contra el ejército criollo, hasta que en su vejez fue vencido por tropas del presidente Domingo Faustino Sarmiento en la batalla de San Carlos, actualmente el partido bonaerense de Bolívar.

Según la tradición, Calfucurá nació al oeste de los Andes en Llaima, en el Ngulu Mapu; sin embargo, otra versión sitúa su nacimiento entre Pitrufquén y el lago Colico, también en el actual territorio chileno. Posiblemente entre 17603 y 1780. E incluso en una fecha tan tardía como 1790. Sería por tanto, un moluche (nguluche, “occidental”) desde el punto de vista de los mapuches asentados al este de los Andes, posiblemente huilliche o pehuenche con algo de sangre huilliche, ya que al llegar a las pampas iba acompañado precisamente de jinetes de esos grupos étnicos. Era hijo del cacique Huentecurá (piedra de arriba), nacido hacia 1730, uno de los jefes que había ayudado a José de San Martín en su cruce de los Andes.3 Tenía por hermanos a Antonio Namuncurá (pie de piedra), padre del cacique Manuel Lefiñancú, y al poderoso toqui Santiago Reuquecurá o Renquecurá (piedra que hace dos -lava de volcán-), que vivió entre 1800 y 1887, líder de numerosas tribus pehuenches, podía poner en pie de guerra más de 2.500 hombres.

Calfucurá, el soberano absoluto de su pueblo durante unos 40 años, murió de pena, rodeado por la “chusma” (mujeres), pocos años después de que reconociera que, al caer sus lanzas, estaba todo perdido para los suyos. Una de las consecuencias de la derrota fue que su tumba fuera profanada por soldados de la denominada “Campaña del Desierto” contra el indio, que encabezó Julio Argentino Roca desde 1879, y que sus huesos terminaran en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Más allá del respeto por todos los caciques que surcaron estas tierras, los descendientes de los “antiguos” sienten por Calfucurá una admiración especial por haber sido el último gran emperador de la extensa Pampa, desde Mendoza hasta Buenos Aires.
La historia de poderío de este araucano llegado de Chile puede comenzar a contarse a partir de 1829, cuando Rosas asumió el gobierno de la provincia de Buenos Aires y dijo que negociaría con los indios pacíficos y enfrentaría a los insumisos. El entonces líder de los rebeldes era el cacique pampa Toriano, secundado por Calfucurá y su hijo Namuncurá (padre de Ceferino, “el santito de las pampas”), finalmente vencido por tropas de Rosas y de sus amigos indios borogas. Tras el fusilamiento de Toriano en Tandil, los borogas comenzaron a perseguir y matar a los vencidos y cometieron varias masacres, hasta que tres años después Calfucurá los emboscó, mató a unos mil guerreros y se llevó cautivas a todas sus mujeres.

La venganza de Calfucurá provocó un incesante avance de tropas de Rosas, que mataron uno a uno los caciques que encontraban y ese fue el momento en que “Piedra Azul” tomó el mando de todas las tribus conformando la Confederación Araucana, tras matar al cacique chileno Railef. El cuartel central del nuevo caudillo pampa fueron las tolderías de Salinas Grandes, donde, en forma inteligente, formó espías y perfeccionó su lenguaje castellano para comenzar a negociar de palabra y por escrito con Rosas (y después de la caída del Restaurador de las Leyes en la batalla de Caseros, con otros gobernantes).

Al descubrir que los nuevos gobernadores no tenían la mano dura de Rosas, pero persistían en usurpar las tierras pampas, Calfucurá lanzó una nueva campaña de grandes malones, saqueando estancias y pueblos enteros.

Mientras tanto, recibía los diarios de Buenos Aires y Paraná y se enteraba que, aprovechando la desunión nacional, podía negociar con el caudillo entrerriano Justo José Urquiza.

Tras sellar la paz con Urquiza, desconoció todo poder bonaerense y sus “conas” (guerreros) llegaron con sus “chuzas” (lanzas) hasta pocos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y hasta vencieron en la batalla de Sierra Chica (Olavarría) a Batolomé Mitre. Luego de Mitre fue el turno del general Hornos, quien enfrentó al poderoso ejército de Calfucurá en Tapalqué y también resultó vencido, por lo que los porteños, con la indiada a sus puertas, comenzaron a padecer el terror de ser invadidos en la propia gran ciudad.

Cuando su poderío parecía no tener límites, Calfucurá intentó una decisiva hazaña y le declaró formalmente la guerra al presidente Sarmiento. Fue su último gran error: resultó impensadamente vencido en la batalla de San Carlos y nunca más volvió a guerrear. Recluído en Salinas Grandes, Calfucurá pasó en adelante sus días inmerso en la tristeza hasta que el 4 de junio de 1873 dejó el legado de “no abandonar Carhué al huinca”, porque ese era el paso obligado hacia el centro de la Confederación, y murió.

Calfucurá fue sepultado con los honores de un gran cacique y en su tumba fueron colocados sus ponchos, sus armas, su platería y unas 20 botellas de anís y ginebra, las que fueron bebidas por sus saqueadores años después, sin que les importara el valor sagrado de esas ofrendas. El teniente Levalle fue el encargado de recolectar los huesos y las pertenencias de quien había sido el temerario dueño y señor de las pampas, las que finalmente recalaron a fines del 1800 en el museo platense.

El éxito de la Campaña del Desierto terminó dándole la razón a Calfucurá como gran estratega de la guerra contra el “huinca”: tras su muerte, Roca ordenó a su ejército ingresar por Carhué, arrasar Salinas Grandes y terminar con Choele Choel, el lugar secreto por el que la Confederación traficaba ganado a Chile.

Leyendas
En torno a la figura de Calfucurá se han tejido numerosas leyendas, incluso mientras estaba con vida. Se decía, por ejemplo, que tenía dos corazones o que tenía a su servicio a un witranallwe (jinete fantasmal) que le ayudaba en las batallas.

Según creían sus seguidores cuando Calfucurá era niño recibió una pequeña piedra cherüwfe (meteorito) de color azul de manos de un huecufu (espíritu maligno), convirtiéndolo en invencible. Fue por los años 1780 o 1790. Cuentan que apareció en el wall-mapu, una brillante luz surcando los cielos. Que una roca cayó a la tierra cerca de una aldea en Llaima, la parte occidental del país de los mapuches. Al tiempo que caía del cielo se oía el llanto de un recién nacido, y como la piedra era de color azul, bautizaron al niño con el nombre de “Calfu-Cura” que en mapudungun (la lengua mapuches) quiere decir piedra azul.

Hicieron con un fragmento de la roca un amuleto que colgaron al cuello, porque según dijo la machi (la chamán), era un regalo de Ngueñechen para proteger al elegido que lideraría a su pueblo a la libertad.

Cuentan también que el día de su nacimiento, se despertaron los pillanes (espíritus de los volcanes) para entregarle en ofrenda dos corazones que lo harían invencible.

Cafulcurá llegaría a ser conocido como uno de los más grandes caciques de la nación mapuche.

Fuente
AIM Agencia de Informaciones Mercosur (Paraná – Entre Ríos -  Argentina – 1 de Junio de 2.017

domingo, 10 de diciembre de 2017

“Não se paga com milhões a morte de um rio”


A antropóloga Lux Vidal, professora emérita da USP e pioneira nos estudos sobre os Xikrin, diz que a atual contaminação do rio Cateté é a crise mais grave enfrentada pelo povo, que é cercado pela mineração da Vale

Quem são os Xikrin?
O povo Xikrin é um povo Caiapó. Todos os Caiapó se autodenominam Mebêngôkre. Então, são Mebêngôkre os Xikrin. Eles são um dos diferentes povos [Caiapó], que são muitos. Os Xikrin são os que estão entre os rios Xingu e Itacaiúnas. Os outros, que estão do outro lado do Xingu, são os Gorotire, os Mekrãnoti, os Kuben-Krân-Krên, os Metyktire, os Kararaô, também grupos Caiapó, e os Xikrin do Bacajá, que estão perto de Altamira e agora estão sendo atingidos por Belo Monte; eu me ocupei também da demarcação de terras deles. Especialmente porque, quando os Xikrin de Cateté começaram a entrar em negociação com a Vale do Rio Doce e a receber um certo dinheiro, os do Bacajá queriam vir também para Cateté, o que teria sido um desastre, né? Então, foi importante a demarcação do Bacajá também. Os Xikrin de Cateté, eu segui todo processo de recuperação deles depois dos gateiros e madeireiros. A volta dos jovens que estavam espalhados na região, que fizeram a aldeia circular, a aldeia redonda, retomaram os seus rituais, as pinturas corporais. [Desde que eles voltaram para a terra deles], o grupo foi se recuperando, tanto que hoje são quatro aldeias. Desse ponto de vista, se recuperaram.

E a senhora acompanhou esse processo de recuperação?
Sim, de demarcação das terras e da luta contra as madeireiras. Eles sofreram muito com isso aí. E também segui as primeiras relações com a Vale do Rio Doce.

Como foi?
Foi um pouco difícil, mas foi pacífico, né? [A Vale] não estava dentro da área, mas, como estava colada, houve umas compensações para eles. Mas ainda não havia o níquel, [depois] a questão se agravou. E naquela primeira época a Vale ainda era uma estatal; então, em um certo sentido, ainda dava para conversar. Mas, enfim, a gente trabalhou muito, e a gente nunca pensou que chegaria ao ponto em que chegou agora, né? Porque, de repente, o Cateté já era. O fato é que fizeram análises e realmente o rio está poluído. É que o Cateté não é um rio grande, está comprometido, as cabeceiras, tudo. Já naquela época [quando trabalhava com os Xikrin], geólogos, especialmente geólogos canadenses que eu conheci, me falaram: “Olha, Lux, essa área aí a oeste é uma área pensada para níquel. Níquel é a pior das coisas que pode acontecer. É o minério mais poluente, o mais letal que pode existir. Não se pode entrar em contato de jeito nenhum com os dejetos do minério de níquel”. O que eu penso é que os índios nunca se deram conta a que ponto isso poderia ser grave. E pode ser que eles aceitaram alguma compensação da Vale, como foi para o resto. Mas nunca isso poderia ter acontecido. Não se pode deixar à compreensão de pessoas ou de um povo a decisão sobre coisas tão graves. Eles nunca deveriam ter colocado essa mineração aí tão perto, a gente não tem realmente o controle sobre o que pode acontecer. Porque as mineradoras lá vão dizer que está tudo bem, mas nós já vimos no rio Doce o que aconteceu. E pode acontecer a mesma coisa em Xikrin.

E eles têm essa relação de subsistência com o rio e também em uma dimensão simbólica, não é?
A subsistência deles realmente é caça e batata-doce. E também palmito, os frutos assim do mato, coletam castanha para vender. Antigamente eles ocupavam o território deles em diferentes momentos do ano em busca das matérias-primas de que eles precisavam. Eles iam para o norte quando chovia, coletavam castanhas a oeste, e durante o verão passavam dois, três meses no rio Seco, no sul, e faziam caça de pássaros para as penas, o que hoje é proibido, para o artesanato deles. Eles são um povo que faz uma plumária lindíssima, muito bonita. Toda a mitologia deles é muito rica, os rituais deles também são lindos. Os nomes das pessoas sempre se referem a peixes ou a outros elementos da natureza. E a pintura corporal era uma coisa importantíssima e também relacionada aos peixes. Ela teria sido dada pelos invisíveis, pelos sobrenaturais.

E as pinturas corporais fazem referência aos peixes?
O desenho básico mesmo dos Xikrin são espinhas de peixe. Isso você tem em muitos povos indígenas, né? Realmente os peixes são muito aproveitados tanto na mitologia quanto na ornamentação, como em outras narrativas também, no contato dos humanos com os animais. Porque esses seres da natureza são vistos como gente também no mundo deles. Então, a relação era muito próxima, especialmente durante os rituais. Então, nesse sentido o rio já é importante, a água já é muito importante. Mas os peixes têm realmente uma posição absolutamente central na vida, na subsistência e nas crenças e rituais da mitologia. Tudo isso está muito articulado entre si.
 
“O desenho básico mesmo dos Xikrin são espinhas de peixe”. (José Cícero da Silva/Agência Pública)
Existe essa ação jurídica para ter uma compensação financeira por conta dos problemas de subsistência, de falta de alimento, de ter uma alternativa de sustentabilidade…
Sim, mas não pode ter alternativa. É essa a minha a posição, entendeu? Não pode é envenenar o rio, porque você envenena as pessoas. Você não paga com milhões a morte de um rio, não dá. Isso tem que parar.

A senhora acha que este momento que eles estão vivendo é crucial? Porque não é o primeiro desafio que eles enfrentam.
Ah, sim, não é o primeiro, mas é o mais grave. Porque, se o rio está envenenado, o que eles vão fazer? Esse rio atravessa [as aldeias], eles tomam banho, eles bebem daquela água, eles pescam naquela água, as crianças brincam lá dentro. Não tem adaptação a uma coisa dessa. Não tem.

Pode ter água encanada, cesta básica…
Cesta básica, pelo amor de Deus, é o pior que pode acontecer! A cesta básica tem uma alimentação que não é feita para os índios. O bom para eles é a agricultura deles, é a vida deles, é o que eles comem. Eles comem peixe, comem farinha, comem batata. Enquanto o índio tem a caça, tem o peixe, tem a farinha de mandioca, a batata-doce, umas frutas que tem por aí, é a melhor dieta do Brasil. Cesta básica vem o quê? Vem macarrão, vem açúcar, as piores das coisas. Não, não tem cesta básica de jeito nenhum, não é disso que se trata. Não é uma saída para o problema lá deles de jeito nenhum.

Então a solução seria a mineradora parar as atividades?
É. Eu não acredito que eles controlem isso aí, não controlaram até agora. Depois especialmente do que vimos lá com a Vale do Rio Doce, imagina, pode acontecer a mesma coisa.

O Ministério Público acredita que é possível estabelecer um parâmetro de controle mais rigoroso e manter a operação.
Entendi. Tudo bem, eles falam isso, eu não sou obrigada a acreditar. Eu acho que os Xikrin agora entenderam. Porque viram, porque veem a coisa. Às vezes, falar não adianta muito. Eles acham “bom, falam, falam, mas a água está aí, o peixe está aí”. Mas, quando a coisa acontece mesmo, e do jeito que eu vi nos vídeos eles falarem, quer dizer que eles estão se dando conta de que a coisa realmente está pegando aí.

E como a senhora acha que o Estado brasileiro tem atuado com relação aos povos indígenas de uma maneira geral e, especificamente, com os Xikrin?
Ultimamente, por exemplo, as demarcações das terras estão paradas. O que acontece é que nós temos no Congresso uma bancada ruralista muito agressiva e que se aproveita também da fraqueza desse governo, na verdade, para realmente entrar de maneira mais agressiva contra os povos indígenas, com atitudes contrárias, completamente contrárias, aos povos indígenas. A bancada evangélica também é muito forte nesse sentido. A situação com relação aos povos indígenas atualmente não está boa. Tem povos que sofrem muito. Os Guarani, por exemplo, de Mato Grosso. A gente está com medo de um retrocesso realmente. Isso não quer dizer que, devido ao próprio protagonismo indígena, às próprias organizações indígenas, e também devido às organizações não indígenas a favor, as ONGs a favor da causa indígena, não tenha havido progressos nas últimas décadas. Mas nunca definitivo, sabe? Sempre dependendo ou de um governo, de uma pessoa. Não é uma coisa definitivamente estabelecida. A Constituição de 1988 é muito favorável aos índios. Então, eles tiveram reconhecido o usufruto de seus territórios, o uso de suas línguas, de sua cultura, de ter uma educação bilíngue, as escolas indígenas. Então, muitas coisas foram conquistadas. Teoricamente. A Constituição é uma coisa, na realidade a coisa… mas aos poucos também se avançava. Agora eu acho que tem um retrocesso porque essas forças anti-indígenas sempre existiram, mas não com a força e a visibilidade que elas têm atualmente.

Naquele momento inicial, tinha essa questão toda de resgatar a própria população mesmo, mas como era o trabalho de vocês lá?
Bom, para mim, a demarcação. Então, percorrer todo o território com os índios, saber absolutamente tudo sobre o território, aonde eles vão, o que eles fazem, o que eles cultivam, quais são os recursos naturais, tudo que se precisa saber para poder fazer, sustentar uma demarcação. Dentro do possível. Mas tudo foi feito com eles, e até as discussões em Brasília – isso ainda era durante o regime militar –, sempre com os índios. Porque antigamente eles iam muito mais longe. Eles foram encontrados pela primeira vez, na época da pacificação, lá em Conceição do Araguaia. Eles iam até Altamira, onde tem os outros Xikrin. Eles iam muito ao norte também. E até a Carajás eles iam, porque Carajás era tudo, não tinha nada. Eu conheci Carajás, que é uma das maiores minerações do mundo [extração de minério de ferro da Vale inaugurada em 1985], eu conheci sem nada. Tinha só no topo aí, tinha como se fosse uma pista, mas era só do ferro mesmo da montanha, onde o avião pequenininho podia pousar porque não crescia nada. Eu conheci aquilo lá do zero. Então, naquela área eles conheciam, e também uma área mais ao sul do rio Branco. É claro, para demarcação, não se conseguia fazer tudo, né? Então, você tem Vale do Rio Doce aqui com o ouro, ao norte, o cobre, aqui o níquel. E no sul tem a estrada, que também fez muito estrago. Eu conheci aquilo lá tudo floresta. Agora, fora da área indígena, está tudo desmatado, tudo desmatado. Então, [os índios] estão muito presos em uma reserva, mesmo. Porque o que você destrói fora tem a sua influência dentro também. 
Você destrói tudo ao redor. Você vê no Xingu, agora pega fogo, né? Xingu pega fogo? Uau.

E essa relação com a mineração? Como os indígenas receberam a mineração nessa localidade?
A mineração não estava dentro da área indígena. Só que ela estava bem na beira, e, por eles estarem a 50 quilômetros da ferrovia e do projeto da Vale, ela tinha que dar compensações. Porque não foram só os Xikrin, foram também os Gaviões, foram os Suruí, foram os Guajajara. Todos esses povos também receberam indenização [da Vale], e os Xikrin a mais porque eles são os que estão mais perto. Porque têm influência. Então, eram 50 quilômetros de um lado, 50 do outro lado da ferrovia.

E a senhora tem planos de voltar à Terra Indígena?
Ah, eu sempre tenho planos de voltar, mas é que eu trabalho muito no Oiapoque e na fronteira com a Guiana Francesa, lá com quatro povos: os Palikur, os Galibi-Marworno, os Galibi-Kali’na e os Karipuna. Isso desde os anos 1990. São povos que já passaram por tudo porque eles estão na fronteira, aonde os invasores chegaram primeiro. Então, são séculos de contato lá. Então, é muito diferente porque o contato dos Xikrin com a sociedade não indígena e com todos esses problemas de empresas e madeireiras foi muito brutal, foi realmente de uma maneira muito drástica, né? Sem muito tempo de pensar e de se acostumar. Isso foi muito grave para os Xikrin, foi muito grave para eles. Foi muito rápido, ter que assimilar coisas totalmente diferentes.

A senhora nota marcas disso nos Xikrin de agora?
Ah, agora já estão mais acostumados. Têm escola, têm tudo. Isso, a escola, não tinha nem começado quando eu estava lá. A Funai estava experimentando um pouco, mas não tinha. Quando eu cheguei lá, eles eram monolíngues. No Oiapoque é diferente: três séculos que eles falam português, falam francês também, porque aquela região era francesa. Eles falam patuá, falam crioulo, muito misturado. É uma situação totalmente diferente. Então, você tem também no norte da Amazônia essa situação. Os Xikrin não, os Xikrin são um povo isolado, no Brasil Central, bastante isolado, e realmente as mudanças chegaram muito, muito rapidamente. Com reações meio surrealistas às vezes. Mas é isso aí.

A subsistência deles realmente é caça e batata-doce”. (José Cícero da Silva/Agência Pública)

É interessante porque a gente fala de um modo geral dos índios da Amazônia, mas…
Ah, não, a diversidade de situação é muito grande. Claro que todos os povos indígenas têm algumas coisas em comum, que é um tipo de vida que geralmente se leva, a relação com a natureza, e também a relação com os outros mundos, com o sobrenatural, que para eles é uma coisa muito real e muito próxima. Através dos sonhos, através do xamanismo. Eles têm uma relação com o sobrenatural muito diferente da nossa, uma filosofia muito diferente da nossa nesse sentido. Isso é muito importante, isso você tem com todos os povos. Então, tem uma coisa realmente ameríndia. Agora, as situações, como cada um vive essa situação, digamos, como cada um vive essa relação com a natureza, com a sobrenatureza, ela difere muito de cultura a cultura. E difere ainda mais hoje em dia, que as mudanças são muito rápidas. Então, essas situações também não são só rápidas, elas são também muitas vezes erráticas, entendeu? Contraditórias, também. Às vezes melhora um pouco, às vezes piora.

Seus filhos trabalham também com indígenas. Foi por que a senhora os levava em suas viagens quando crianças?
Minha filha é bióloga, ela foi comigo e foi fazer o trabalho dela lá. E até hoje ela é consultora de assuntos indígenas. Ela levou um neto também uma vez. Meu filho também foi uma vez, mas é artista plástico. Ele trabalha mais com os Suruí, em Rondônia. Mas a minha casa estava sempre cheia de índios. Então, desde criança eles estavam habituados, né? E como nós somos estrangeiros, não tem família aqui. Não tem avós, não tem tios, não tem nada. O que tinha era nós e os índios.

Hoje a senhora trabalha no Oiapoque. A relação é parecida com a que desenvolveu com os Xikrin? A senhora tem parentes no Oiapoque também?
Não, lá no Oiapoque, a relação já é diferente. Quando nós chegamos lá, a terra já tinha sido demarcada… E lá eu era uma pessoa entre tantas outras, entendeu? É muito diferente da situação quando cheguei no Xikrin, que eu tive que morar lá na casa deles e viver a vida com eles. E, se você faz a vida com eles, você tem que entrar numa relação de parentesco, porque senão como é que você come? Onde é que você fica? Quem se preocupa com você? Quem é que você é lá dentro? Isso já mudou, a relação hoje é diferente. Agora, o trabalho que eu estou fazendo no Oiapoque é, na realidade, a capacitação dos índios para eles mesmos fazerem as suas pesquisas, montarem as exposições e também serem os autores de suas publicações.

Escrito por José Cícero da SilvaNaira Hofmeister

Fuente

Publica (Agencia de Reportagem e Jornalismo 
Investigativo) – 7 de Diciembre de 2.017

A antropóloga Lux Vidal (Foto: José Cícero da Silva/Agência Pública)